Suspira mientras sostiene con una mano la maleta y en la otra aferra el billete de avión como si fuera un décimo de lotería premiado.
-Supongo que ya es demasiado tarde para echarme atrás- murmura, haciendo de tripas corazón.
Coge aire y se adentra en la terminal, con paso firme, esquivando a los viajeros con los que se cruza en el camino.
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